¿Has experimentado el mal de altura antes?

Respuesta rápida

El mal de altura, también conocido como mal de montaña agudo (MMA), es una condición que puede ocurrir cuando las personas ascienden a altitudes elevadas demasiado rápido. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, náuseas, mareos y falta de aire. Es causado por la disminución de la cantidad de oxígeno en altitudes más altas, lo cual puede afectar la capacidad del cuerpo para funcionar correctamente. Para prevenir el mal de altura, se recomienda ascender gradualmente, mantenerse hidratado y evitar el alcohol y las actividades extenuantes. Si los síntomas empeoran, es necesario descender a una altitud más baja. El mal de altura puede ser incómodo, pero con las precauciones adecuadas, se puede manejar de manera efectiva.


¿Alguna vez has considerado intentar alcanzar la cima del Monte Everest? ¿Qué crees que sería el mayor desafío? ¿Sobrevivir a las temperaturas congelantes? ¿Superar las dificultades físicas de la escalada?

¿Sabías que hay un desafío del que quizás no estés consciente? ¡Estamos hablando del mal de altura, por supuesto!

El mal de altura, también conocido como mal de montaña, afecta a escaladores, excursionistas e individuos en altitudes elevadas. Los casos leves de mal de altura pueden presentarse con dolor de cabeza y fatiga extrema.

Los casos graves pueden implicar una acumulación de líquido potencialmente mortal en los pulmones (conocido como edema pulmonar de gran altitud (EPGA)) o en el cerebro (conocido como edema cerebral de gran altitud (ECGA)). El EPGA puede dificultar enormemente la respiración. Si no se trata, el EPGA puede provocar insuficiencia respiratoria e incluso la muerte. De manera similar, el ECGA puede provocar hinchazón cerebral, coma y, en última instancia, la muerte.

A medida que asciendes a altitudes más elevadas, la cantidad de oxígeno en el aire disminuye. Cuando escalas o haces senderismo en una montaña alta, tu cuerpo necesita adaptarse a los niveles reducidos de oxígeno en el aire. El mal de altura generalmente ocurre a altitudes superiores a 8,000 pies.

Si asciendes gradualmente, tu cuerpo tendrá suficiente tiempo para adaptarse. Por ejemplo, muchos escaladores descubren que pueden evitar el mal de altura al no ascender más de 1,000 pies al día.

El mal de altura puede ser desencadenado por ascender demasiado rápido. También puede ocurrir si te esfuerzas demasiado en las primeras 24 horas a una altitud más alta. El clima extremadamente frío y la hidratación inadecuada también pueden provocar mal de altura.

Si planeas visitar una zona de gran altitud, es importante estar consciente de los signos y síntomas del mal de altura. Estos pueden incluir fatiga, dolor de cabeza, náuseas, mareos, falta de aliento, pérdida de apetito y dificultad para dormir.

El EPGA y el ECGA tienen síntomas más graves. Estos pueden incluir dificultad para respirar, tos, fiebre y falta de coordinación. Si alguno de estos síntomas ocurre, es crucial descender a una altitud más baja lo antes posible y buscar ayuda médica profesional.

En casos de mal de altura leve, se recomienda dejar de ascender hasta que los síntomas mejoren. Desciende a una altitud más baja, bebe mucha agua y descansa. Se pueden usar analgésicos de venta libre para aliviar el dolor de cabeza. Monitorea de cerca tus síntomas y, si no mejoran, busca ayuda médica de inmediato.

Prueba esto

¿Interesado en aprender más sobre la altitud y su impacto en el cuerpo humano? Reúne algunos compañeros de escalada y participa en una o más de las siguientes actividades:

  • ¿Cuál es la altitud de tu residencia? Realiza una investigación en línea para determinar la altitud promedio en tu área. ¿Hay colinas o montañas significativas cerca? ¿Qué tan altas son? ¿Crees que escalar estas colinas o montañas podría resultar en mal de altura? Explica tu razonamiento. Investiga las cinco elevaciones más altas en un radio de 100 millas de tu ubicación. Crea un gráfico para trazar estos puntos y luego describe sus ubicaciones y altitudes a un amigo o miembro de la familia. ¡Disfruta expandiendo tu conocimiento a nuevas alturas!
    • ¡Sal y ve a hacer una caminata! No necesariamente tienes que subir una montaña para experimentar los efectos de la altitud. Elige un sendero para caminar que incluya una colina o un aumento notable en la altitud en una corta distancia. A medida que asciendes la colina o la pendiente, ¿notas el cambio en la altitud? Si bien la diferencia puede no ser lo suficientemente significativa como para hacer que tu cuerpo sienta los efectos de los niveles reducidos de oxígeno, es probable que tus músculos y pulmones perciban el esfuerzo adicional necesario para vencer la gravedad y ascender la pendiente. ¡Ahora, tómate un momento para imaginar cómo podría sentirse tu cuerpo cuando enfrentas un verdadero desafío de escalada, como escalar una montaña!
    • ¿Planeas escalar una montaña o visitar un lugar de gran altitud en un futuro cercano? Si es así, hay algunas precauciones que puedes tomar para prevenir el mal de altura. Considera las siguientes estrategias para evitar enfermarte en altitudes elevadas:

      • Si es posible, evita viajar directamente a un área de gran altitud. Pasar uno o dos días a una altitud intermedia antes de llegar a un lugar de gran altitud permite que tu cuerpo se adapte gradualmente a altitudes más altas.
      • Al llegar a un área de gran altitud, toma las cosas con calma. Evita participar en actividades físicas intensas, si es posible, durante las primeras 24 horas.
      • Mantente hidratado bebiendo mucha agua y consume alimentos ricos en carbohidratos.
      • Si estás haciendo senderismo o escalando montañas, ve despacio y constante una vez que superes los 8,000 pies de altitud.

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